Apuntes desde Alcorcón: Esperar a que se seque

Alberto Viña nos trae una nueva columna semanal sobre la apatía y nuestra lucha contra ella. Apuntes desde Alcorcón: Esperar a que se seque

Escribí las dos anteriores columnas sentado en una terraza con vistas a la playa. La de esta semana se ha ido escribiendo con el metro y mi habitación como telones de fondo. No hay punto de comparación.

El verano continúa su viaje pero yo me he tenido que bajar en esta parada. Los dos vamos en la misma dirección: hacia septiembre, hacia el curso 2022/23. Yo divido el tiempo en cursos, no en años naturales. Dicen que el tiempo vuela cuando te lo pasas bien pero que se vuelve eterno cuando te lo pasas regular. A mí se me aplica totalmente esa frase. A mí y a todo el mundo, vamos. Cuando todo viene de cara, con el viento a favor, es más sencillo avanzar y dar pasos hacia delante. Con el viento en contra lo único que quieres es un muro que corte el aire y que te cobije hasta que amaine.

Lo malo del verano es que te ofrece un montón de tiempo libre que nunca sabremos gestionar. Pospuse varios proyectos e ideas para llevarlas a cabo ahora que me sobra el tiempo, pero la llama de la ilusión de la que tanto he hablado en estas columnas no se me termina de prender. Me da algo de miedo. Cada día un poco más. Creo que todos perdemos la ilusión por todo en algún momento. No hay nada en mi vida que me haya ilusionado desde el principio y siga ilusionándome hoy todavía.

Tener tiempo para aburrirse está bien de vez en cuando. Pero hay que intentar huir de eso. No por estar aburrido o no tener mucho que hacer. Ojalá todos pudiéramos bajar el ritmo y la intensidad de nuestro día a día. Lo digo más bien por la sensación que genera no tener cosas a las que prestarles atención. Es terroríficamente sencillo acostumbrarse a tener la agenda vacía. Incluso acostumbrarse a no tener agenda alguna. Se empieza dejando en blanco sus páginas y cuando uno quiere darse cuenta se ha olvidado hasta de dónde tiene guardado el bolígrafo con el que apuntaba todo.

Me dicen, me comentan, que para evitar esto hay que obligarse a hacer cosas. Que el hábito hace al monje y que para seguir primero hay que empezar. Y les respondo, les contesto, que tienen toda la razón del universo. Pero cuando toca aplicarlo me inunda la apatía y me empapa todo. Deja las cosas resbaladizas, húmedas, impracticables. Hay que esperar a que se seque todo. ¿Cuánto tiempo le va a llevar? Ni idea. Igual debería ayudar de alguna forma. Debería fregar, poner papeles para que absorban el agua. O soplar, yo qué sé. Pero algo.

La espera mirando al mar desde la terraza es más llevadera pero sigue siendo espera igualmente. A la apatía no hay quien la doblegue fácilmente. Y aunque los más indicados para hacerlo seamos nosotros mismos, que sepáis que es muy difícil lograrlo y que no estáis solos en la pelea. Aquí, al menos, hay otro más, que lo intenta cada sábado por la mañana.

AV

Alberto Viña es escritor y vecino de Alcorcón. De hecho, su primer libro “Relatos de taller“, está realizado en colaboración con alumnos y alumnas del ‘Curso de Escritura Creativa’ del Centro Cívico Cultural Cooperante Margarita Burón. Este se puede encontrar en la siguiente página web, o en el mismo centro.

*Queda terminantemente prohibido el uso o distribución sin previo consentimiento del texto o las imágenes propias de este artículo.

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