Qué hacíamos en Alcorcón, Móstoles y Villaviciosa de Odón en 1926
Qué hacíamos en Alcorcón, Móstoles y Villaviciosa de Odón en 1926

La impresionante carrera que involucró a tres municipios del sur de Madrid. Qué  hacíamos en Alcorcón, Móstoles y Villaviciosa de Odón en 1926

Alcorcón tuvo su gran importancia debido a la cerámica desde el siglo XVI, reconocida por el propio rey Felipe II, y no se quedó ahí. Durante el Siglo de Oro de nuestra literatura, la localidad apareció en obras como La Tarasca de Alcorcón, de Calderón de la Barca, y en El Alcalde de Alcorcón de Agustín Moreto. Parece que la ciudad no era del todo desconocida para el resto de las figuras españolas.

Además, la devoción por la Virgen de los Remedios se asentaría en Alcorcón hasta la actualidad gracias a una expedición a las indias comandada por Alonso de Montalbán a principios del siglo XVI. De vuelta a España, los exploradores, con Rodrigo de Mendoza (marinero alcorconero) fueron testigos de este milagro, involucrando a la caída de una rama sobre un caimán de grandes dimensiones que les amenazaba y les salvó.

Ya en el siglo XIX, Alcorcón aparece en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus Posesiones de Ultramar de Pascual Madoz, en el que describe todos los municipios de España. A comienzos del siglo XX los marqueses de Valderas se instalan en Alcorcón, y mandaron construir unos castillos o palacios para vivir con su familia. Además, ayudaron a financiar el alumbrado público y la canalización de agua potable a las fuentes del pueblo.

Nos detenemos aquí para hablar sobre un acontecimiento curioso a la par que emocionante, una carrera de motorismo. Sobre esto escribió el diario ABC en su sección de Deportes, Informaciones y Noticias, un martes 26 de octubre de 1926.

El circuito era el Alcorcón-Móstoles-Villaviciosa-Alcorcón y constaba de 17 kilómetros y 450 metros. Las VI Horas, como se le llamó al circuito, se celebró el domingo anterior desde las siete y veinte de la mañana que dieron la salida a las ocho “motos” de 500 a 1.000 c.c. Posteriormente salieron los “sidecars” y “velocettes”, en total, unos 19 participantes.

La crónica escrita por el citado periódico describe a la perfección cada vuelta con los acontecimientos más destacados de cada una. Como por ejemplo los abandonos por avería de motor o por un pinchazo como el de Zacarías Mateos, que perdió el primer puesto antes de la octava vuelta por uno.

La tragedia

La carrera no quedó exenta de una grave tragedia, la muerte de un piloto y su compañero. La moto volcó tras la rotura del eje de la rueda del “sidecar” y su acompañante, Ernesto Sánchez, murió en el acto tras un golpe en la cabeza al darse contra el árbol. Por otro lado, Inocencio Mateos sufrió una rota conminuta del fémur con salida de hueso, además de una herida en el vientre. Le trasladaron de urgencia a la clínica para operarle, pero no le pudieron salvar.

“¡Paz a su alma y a la del pobre acompañante!”, rezó el cronista de ABC, con unas reflexiones finales sobre el comportamiento ineducado del público, que pudo haber causado más problemas. También defendió la organización del evento pese a lo que sucedió.

Victorias aparte, es increíble como eventos de este tipo han llegado a suceder en una localidad que se presume pequeña desde hace siglos. Hoy en día ha cambiado por la globalización, pero en aquel momento dio una gran importancia y también diversión al municipio.

La impresionante carrera que involucró a tres municipios del sur de Madrid. Qué  hacíamos en Alcorcón, Móstoles y Villaviciosa de Odón en 1926

Fuente: alcorcon.net

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