Nueva columna semanal sobre un tema de actualidad y muy importante para toda la sociedad. La ventana de Alcorcón: ¿Y mi casa?

Dice el Artículo 47 de la Constitución Española:

«Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.

Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos».

Pues bien, debido a que durante muchos años, y bajo el gobierno de diferentes partidos, ni se ha prevenido ni solucionado el problema de la vivienda y a tenor de lo que viene ocurriendo con las promociones del Plan Vive (renuncias de inquilinos o adjudicatarios, pago del IBI, precios iguales prácticamente a los del mercado privado, etc… ), me gustaría ofrecer una serie de alternativas a lo que se está haciendo para solucionar el problema de escasez y alto precio de la vivienda.

Porque hay muchas personas que se están preguntando, tanto jóvenes como adultos sin pareja: «¿Dónde está mi casa

1- Crear un parque público de vivienda en alquiler directo (modelo municipal o autonómico)

Que la promoción y gestión de viviendas en alquiler sea 100 % pública, sin concesiones a largo plazo a empresas privadas.

Su aplicación en Alcorcón requeriría el uso del suelo municipal ya disponible por pequeño que sea aprovechando todo el espacio posible.

Ventajas: control total del precio del alquiler, la adjudicación y el mantenimiento, alquileres verdaderamente vinculados a los ingresos (porcentaje de renta familiar) del arrendatario, estabilidad de los contratos de larga duración sin sobresaltos ni reinterpretaciones contractuales y menos conflictos al estar todo bien atado.

Inconvenientes: la alta inversión inicial y que los resultados serían a medio y largo plazo, por lo que exige un compromiso entre los partidos para no buscar rédito político con esta opción.

2- Crear programas públicos que capten vivienda privada vacía para alquilarla a precios razonables con intermediación municipal.

Esto se haría garantizando el cobro al propietario y asegurando los posibles desperfectos y la defensa legal si fuese necesario.

3- Subvencionar la rehabilitación de viviendas para alquiler a cambio de cobrar mensualidades razonables y de firmar contratos estables (5–7 años).

Ventajas: rápida disposición en el mercado y mucho menor coste que construir vivienda nueva. Revitaliza los barrios más envejecidos.

Inconvenientes: es la voluntad del propietario en lo que se basa esta opción,  necesita una eficiente gestión administrativa por parte del ayuntamiento.

4Ayudas directas al alquiler con un buen control de a quien se las concede, dado que las ayudas generalistas inflan los precios y benefician más al propietario que al inquilino. Nada de dar ayudas porque sí a parásitos del sistema con tal de conseguir votos. Se trata de ayudar al que se ayuda, de tenderle una mano a quien lucha por salir del pozo. No de fomentar estilos de vida despreocupados basados en la mediocridad y el victimismo.

Aún recuerdo hace veintidós años (2004) cuando vivía en un piso compartido y salió la ayuda de alquiler para los jóvenes. Hablé con mi casera para que me hiciera contrato y así poder solicitarla. Esta me dijo: «Si quieres contrato te tendré que subir el precio del alquiler».

Por aquel entonces pagaba 230€ (suministros a parte) por una habitación en un piso para cuatro, sin salón, pues fue reconvertido a dormitorio. Y ganaba 750€. Luego los habrá que digan que la juventud no ahorra.

Allí viví de forma ilegal durante cinco años.

Las ayudas deben estar condicionadas a contratos con precios limitados, focalizarlas en barrios concretos y a perfiles de arrendatarios definidos y ser

un complemento (no sustitutivas) a la vivienda pública.

Ventaja

Auxilio instantáneo para hogares en riesgo.

Desventaja: si no se controla el mercado, subirán los alquileres.

  1. Regulación del mercado: sin esto, todo lo anterior no funcionará, cualquier alternativa fracasa si:

No se limita la subida abusiva de los alquileres.

No se regula el alquiler temporal y de habitaciones.

No se controla el uso especulativo de la vivienda.

La vivienda no es solo un problema de oferta; es un problema de hacer cumplir la ley.

Conclusión

El Plan Vive no ha sido un fiasco por construir vivienda, sino por cómo (deberían haberlas diseñado con lo justo en cuanto a extras para abaratar costes y permitir un alquiler asequible) y para quién se ha hecho (¿los requisitos para acceder a dichas viviendas están orientados a gente en situación de vulnerabilidad?). Delegar la política de vivienda en la empresa privada genera resultados previsibles: renuncias, frustración y precios que no encajan con los salarios reales.

Menos marketing inmobiliario y más política pública.

La vivienda necesita gestión pública responsable, un pacto entre partidos y no confiar en que el mercado se regulará solo, porque llevamos décadas sin que sea así y nadie ha hecho nada.

Y ahora… ¿qué pasará con las nuevas viviendas de Retamar de la Huerta, ocurrirá como otras veces, que no irán destinadas a quienes más lo necesitan y que tendrán unos requisitos tan laxos que permitirán su adquisición por parte de rentas que sí podrían acceder al mercado privado? ¿Alguien ha pensado en la cantidad de familias monoparentales que tienen una única nómina y necesitan un techo?

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