Nueva columna semanal con mucha actualidad, sobre todo en el apartado político. La ventana de Alcorcón: Súper Trump

Que es malo, que se cree Dios, que hace lo que le da la gana, el tipo naranja…

En Europa, en general, el presidente de Estados Unidos no está bien visto. El concepto que se tiene de él es bastante malo. La gente desconoce que en su anterior mandato devolvió a muchos soldados a sus casas, politizó el ejército, mejoró la economía y disminuyó la delincuencia en EEUU; al margen del Gran Asalto.

¿Qué le ocurrió para que se volviera tan radical y llegara a tener a todo el mundo -literalmente- desconcertado?

Que «si os subo los aranceles, que si llevaré la paz a vuestra tierra si os rendís al invasor, que si yo puedo tener armas nucleares pero vosotros no, que o ponéis más pasta o dejo de defenderos…». Y la última es el rapto del dictador Nicolás Maduro.

Bien, en este tema me voy a centrar, porque al margen de que efectivamente ese señor sea un autócrata que con bastante probabilidad no fue elegido por su pueblo libremente (¿amañó las votaciones?), hay algo muy claro: ya existía una oposición con un candidato electo. Y curiosamente, tras secuestrar al déspota para juzgarlo fuera de su casa, en lugar de permitir que dicho candidato tomara las riendas del país, el señor del eterno bronceado, decidió que de momento no lo hiciese, y que a cambio de liberar al país de la tiranía, se quedaría con todo su petróleo.

En fin, tenemos un secuestro, un trato abusivo y la manipulación de la política y de la economía de un país por parte de un abusón, que de vez en cuando alinea sus intereses con los de otros países tan solo porque le beneficia para conseguir sus objetivos.

¿Mientras tanto? El pueblo venezolano vive en la incertidumbre, al igual que sus hermanos cubanos y otros tantos.

No, EEUU no es el Gran Salvador del mundo, simplemente es un país con bastante población que invierte mucho en su industria militar para asegurar su supervivencia en un mundo cada vez más convulso, un mundo que vuelve a plantarle cara mediante nuevas coaliciones como El Brics, un grupo de economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, más nuevos miembros como Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Irán y EAU) que buscan un orden mundial multipolar y desafían la hegemonía occidental.

Mi opinión: Estados Unidos no es la policía del mundo, sino el compañero más fuerte de la clase que mira siempre primero por sí mismo y se lava la cara y las manos cuando quiere evadir la responsabilidad de sus actos o simplemente no le interesa el conflicto.

Súper Trump puede ser reprendido y encauzado, pero para ello debemos recuperar el orgullo, el valor y la confianza en nuestros valores y capacidades. Debemos unirnos de verdad para ganar peso en la geopolítica mundial. Ahora mismo Europa está desorientada, aunque muchos no lo crean, no tenemos una identidad común, un supra nacionalismo a nivel europeo equivalente al de los Estados Unidos.

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