Tribuna del número del mes de mayo del periódico en papel. La FP y el Grado Universitario, universos distintos desde Alcorcón
Hoy toca dedicar estas líneas mensuales en el único espacio que permite al escritor desenvolverse de una forma más humana hacia nuestros lectores como historiador de carrera y como periodista de máster. Porque, además de redactor aquí, en el diario de todos los alcorconeros, también tuve el breve sueño de ser profesor. También de cambiar una educación que se encuentra en estado crítico desde hace muchos años. Y no solo por los continuos cambios de leyes, sino por la deficiencia de las instituciones a sentarse en conjunto para mejorar el único aspecto que promete al ciudadano desarrollarse como individuo.
Desde España se vendió hace muchos años que la universidad era el único camino a seguir dentro de la educación. Que la Formación Profesional era para los “fracasados”, aquellos que no estudiaron lo suficiente o que, por otro lado, no pudieron acceder a la carrera que querían por la dichosa nota de corte. Ese “escalón inferior” se ha encargado por sí mismo de desmontar estas teorías, y lo ha hecho por méritos propios, tanto por el esfuerzo del profesorado como de las instituciones públicas y privadas.
La FP ya no es el “plan B” de nadie, y es que su popularidad ha crecido enormemente debido a la mayor facilidad de acceso al trabajo que otorga a los estudiantes. Hoy en día, la mezcla de la teoría aplicada a una práctica que se prolonga durante los años que dura este tipo de ciclos formativos es clave. A diferencia del Grado Universitario, que cada vez más se ha lanzado a la nula preparación de los alumnos de cara a la vida real. Todo para empujarlos a la realización de uno o varios másteres que, por si fuera poco, tampoco sirven de tanto a nivel laboral.
Además, la frustración de los estudiantes también acaba siendo protagonista, ya que el dinero invertido en la educación no se ve recompensada, así como el esfuerzo realizado año tras año. La FP, por su parte, avanza en la creación de perfiles técnicos que muchos sectores demandan con alta frecuencia. Y eso se nota, claro está, ya que las cifras de los que encuentran trabajo una vez terminan el ciclo formativo son muy positivas.
Esto no quiere decir que el Grado Universitario o un Máster no tenga validez, reconocimiento o valor. Lo tiene desde el mismo momento en el que se supera la nota de corte para entrar a la universidad que uno elige. Aun así, su situación es crítica, ya que la mentalidad de la sociedad ha cambiado a verla como algo que “no es para tanto”, y la culpa reside en las instituciones. La educación es uno de los pilares más importantes de la civilización, y un número en un examen no determina nada, aunque el sistema nos lo grite al oído.
Algo hay que cambiar dentro del sistema para que la Formación Profesional y la universidad vayan de la mano. Este humilde historiador y periodista no conoce la respuesta, pero bien estaría empezar por no vender sueños ni tampoco humo. El mundo laboral es duro, y la adaptación de cada estudiante es clave para entender el presente de cada vida, pero también su futuro. Posibilidades reales, aprendizaje productivo y esfuerzo, mucho esfuerzo por parte de todos. Solo así cambiará este desencanto social con la educación, que año tras año va en aumento.
*Queda terminantemente prohibido el uso o distribución sin previo consentimiento del texto o las imágenes propias de este artículo.
Sigue al minuto todas las noticias de Alcorcón. Suscríbete gratis al
Canal de Telegram
Canal de Whatsapp
Sigue toda la actualidad de Alcorcón en alcorconhoy.com











