Respuesta al debate. Deuda a la baja y gasto social al alza: el plan del Ayuntamiento de Alcorcón ante la presión por bajar impuestos
El debate sobre la posible bajada de impuestos ha vuelto al primer plano político en Alcorcón. Mientras la oposición, formada por Partido Popular y Vox, insiste en una reducción fiscal, el Gobierno local sostiene que, en las actuales condiciones económico-financieras, dicha medida es “imposible” y contraproducente para el funcionamiento de la ciudad. La razón es clara tal y como señalan desde el Ayuntamiento: el municipio continúa sujeto al plan de ajuste aprobado en 2012, que limita de forma expresa la capacidad de disminuir ingresos municipales hasta 2035.
Refuerzo de la política de gasto social

Durante la rueda de prensa posterior a la presentación de los Presupuestos Municipales de 2026, la alcaldesa Candelaria Testa explicó que esta restricción marca el marco de actuación del Consistorio: “No se pueden bajar los ingresos porque lo prohíbe expresamente el plan de ajuste”. Según señaló, el Ejecutivo municipal trabaja para abandonar cuanto antes ese marco contable, lo que permitiría recuperar una política tributaria “justa y progresiva”, basada en que “pague más quien más tiene”. Hasta que llegue ese momento, insistió, no es posible introducir modificaciones fiscales sustanciales.
Ante esta imposibilidad legal de actuar sobre los ingresos, el Ayuntamiento ha optado por reforzar la política de gasto social. Testa recordó en su intervención que en 2019 ya se aplicó un cambio relevante: la eliminación de la bonificación del IBI para familias numerosas con viviendas de más de 300.000 euros de valor catastral. Los 171.000 euros resultantes se destinaron íntegramente a la creación del cheque hogar para apoyar el pago de suministros básicos y del alquiler. Ese programa ha crecido y, en 2026, alcanzará el millón de euros. También se incrementarán las subvenciones a clubes deportivos, que pasarán de 600.000 a 700.000 euros.
“La mejora económica hace que esa posibilidad esté cada vez más cerca”
Esta estrategia se complementa con un proceso de saneamiento financiero sostenido durante los últimos años. Entre 2018 y 2025, la deuda municipal habrá pasado de 263 millones a 73 millones (33 millones con respecto al año pasado). Y para 2026, se espera que la deuda suponga un 30 % sobre ingresos corrientes. Una reducción que, según el Gobierno local, permitirá destinar en el futuro más recursos a servicios públicos e inversiones. Asimismo, el tiempo medio de pago a proveedores se ha reducido drásticamente: de 140 días en 2018 a casi 9 días en la actualidad. La cuenta 413, correspondiente a facturas pendientes de imputación, ha pasado de 28 millones hace seis años a 3 millones en la última liquidación.
Raquel Peral, concejala delegada de Hacienda y Contratación, recalca que ese saneamiento es la condición indispensable para plantear una futura rebaja fiscal: “No podemos, bajo un plan de ajuste, bajar impuestos. Pero la mejora económica hace que esa posibilidad esté cada vez más cerca”. Eso sí, con una advertencia firme: cualquier cambio tributario deberá garantizar la justicia social y “nunca” comprometer los servicios públicos.

Foto principal: Ayuntamiento de Alcorcón.
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