Una fecha equivocada en un aviso vecinal puede causar más problemas que varias faltas de ortografía. Cuando una asociación, un comercio o un estudiante de Alcorcón utiliza inteligencia artificial para preparar un texto, la revisión debe abarcar tanto la redacción como los datos. Una frase puede sonar natural y describir un hecho inexistente; otra puede contener información correcta, pero expresarla de forma confusa. Distinguir ambos problemas permite corregirlos con criterio antes de publicar.
La corrección gramatical es una primera revisión
Las faltas de concordancia, las tildes ausentes y la puntuación confusa merecen una lectura específica. El corrector gramatical de Getsolved permite revisar aspectos de ortografía, puntuación y formulación del texto. Sus sugerencias deben contrastarse con el sentido de cada frase, especialmente cuando aparecen nombres propios, términos técnicos o expresiones locales. Una propuesta más fluida no siempre conserva el significado original.
Esta revisión funciona mejor cuando el responsable compara cada cambio con el borrador, en lugar de aceptar todas las modificaciones de golpe. En un aviso de una asociación, sustituir «podrán inscribirse» por «deberán inscribirse» convertiría una posibilidad en una obligación. También conviene mantener las denominaciones oficiales de centros, calles y entidades aunque el corrector proponga alternativas más habituales.
Concordancias y comas que alteran la lectura
La revisión lingüística debe prestar atención a los verbos alejados de su sujeto, las enumeraciones largas y los pronombres con referentes poco claros. La frase «La asociación informó al comercio de que su horario cambiaría» no aclara a quién pertenece ese horario. Repetir el nombre de la entidad afectada puede resultar menos elegante, pero evita una interpretación equivocada. También existen dudas que conviene resolver con una fuente lingüística. La Real Academia Española recuerda que el verbo «haber» empleado para expresar existencia es impersonal y se utiliza en singular. Por tanto, corresponde escribir «había varias actividades», no «habían varias actividades». La regla sirve para corregir el texto; el error, por sí solo, no demuestra que lo haya redactado una IA.
Cada dato necesita una comprobación distinta
Tras revisar la forma, llega la comprobación del contenido. Resulta útil marcar nombres, fechas, cantidades, ubicaciones y requisitos. Son elementos que pueden parecer secundarios dentro de un párrafo, pero determinan si una noticia o un anuncio resulta fiable. El objetivo consiste en localizar la fuente de cada afirmación verificable, no en buscar otra página que repita las mismas palabras. En información local, el documento más cercano al hecho suele ofrecer la mejor base de contraste: el programa del organizador, la convocatoria original o el aviso del organismo responsable. La web del Ayuntamiento de Alcorcón reúne accesos a servicios, trámites e información municipal. Para comprobar un dato concreto, debe consultarse el apartado o documento correspondiente y su fecha, en lugar de dar por suficiente la portada.
| Elemento del texto | Posible error | Comprobación útil |
| Fecha y horario | Confundir una edición anterior con la actual | Programa vigente del organizador |
| Ubicación | Mezclar el nombre del recinto con otra dirección | Página oficial del centro |
| Precio | Presentar una tarifa reducida como general | Condiciones completas de la actividad |
| Requisitos | Omitir una inscripción previa | Convocatoria original |
| Declaración | Atribuir palabras sin respaldo | Grabación, entrevista o comunicado |
Una cifra correcta puede estar fuera de contexto
Un porcentaje necesita indicar qué mide, sobre qué grupo se calcula y a qué periodo corresponde. Una cifra de la Comunidad de Madrid no describe automáticamente la situación de Alcorcón. Tampoco un dato nacional permite afirmar que todos los barrios presentan el mismo comportamiento. Los cálculos requieren una comprobación aparte. En un ejemplo hipotético, pasar de 20 a 30 plazas representa un aumento del 50 %, aunque la diferencia absoluta sea de diez plazas. Si el borrador ofrece un porcentaje distinto, basta una operación para detectar el fallo. Cuando faltan la fuente o los valores originales, resulta más prudente retirar la cifra que completar sus detalles mediante suposiciones.
Las contradicciones aparecen al comparar párrafos
Algunos errores no se detectan leyendo cada frase de forma aislada. Un texto puede anunciar entrada gratuita al comienzo y mencionar después una tarifa obligatoria, sin explicar la diferencia. También puede describir una actividad como abierta a todos los públicos y añadir más adelante una edad mínima. Una revisión por temas ayuda a localizar estas discrepancias. El editor reúne todas las menciones al horario, después las relativas al precio y, por último, las condiciones de acceso. Si dos pasajes no coinciden, vuelve a la fuente original. La solución no consiste en elegir la versión que suene mejor. Los resúmenes exigen especial cuidado con las condiciones. Si un programa indica que una actividad es gratuita solo para personas inscritas, eliminar esa precisión cambia la información. El texto abreviado debe conservar cualquier requisito que afecte a la participación, aunque eso obligue a dedicarle una frase adicional.
Las fuentes citadas también necesitan revisión
Una referencia con apariencia formal no garantiza que respalde lo escrito. El responsable de la publicación debe abrir el enlace y comprobar que el documento existe, que corresponde al autor indicado y que contiene la información atribuida. Una página relacionada con el tema puede no sostener la afirmación concreta. Las citas literales requieren cotejo palabra por palabra. Si no aparece la declaración original, no debe mantenerse entre comillas como si estuviera documentada. Reformularla tampoco resuelve la falta de respaldo: una atribución sin verificar sigue siendo problemática aunque cambie su redacción. Pedir al mismo sistema que confirme su respuesta puede servir para señalar cuestiones pendientes, pero no aporta una prueba externa. La comprobación debe terminar en un documento consultable, un registro, una comunicación del responsable o una fuente identificable.
Una última lectura antes de publicar
La revisión final debe hacerse sobre la versión que llegará al público, con su titular, tablas y enlaces. Un cuerpo de texto correcto puede acompañar a un titular demasiado rotundo o a una tabla que conserve datos antiguos. Para una publicación local, conviene cerrar el proceso con estas comprobaciones:
- El titular refleja lo que el texto realmente demuestra.
- Las fechas incluyen el año cuando existe riesgo de confusión.
- Los nombres y las direcciones coinciden con la fuente.
- Las condiciones importantes permanecen visibles.
- Los enlaces llevan al documento citado.
- Las dudas pendientes se han resuelto o la información afectada se ha retirado.
Publicar después de comprobar
Detectar errores en textos generados por inteligencia artificial exige separar tres tareas: corregir el lenguaje, verificar los hechos y comprobar que el conjunto mantiene su sentido. Para una asociación, un negocio o una publicación de Alcorcón, esa revisión evita difundir horarios, requisitos o afirmaciones incorrectos. La fluidez facilita la lectura; la comprobación permite confiar en el contenido.









