Claves para prevenirla y evitar problemas cardiovasculares. Ansiedad: cuando la mente se acelera… y el corazón también
La ansiedad es una reacción normal del cuerpo ante situaciones de peligro o estrés. Gracias a ella podemos reaccionar rápido, concentrarnos y protegernos. Sin embargo, cuando la ansiedad se mantiene en el tiempo o aparece sin una causa clara, puede convertirse en un problema que afecta no solo a la mente, sino también al cuerpo, especialmente a nuestro corazón.
Cuando estamos ansiosos, el organismo entra en un estado de alerta constante: el corazón late más rápido, la presión arterial aumenta y se liberan hormonas del estrés como la adrenalina. Si esta situación se prolonga en el tiempo, el sistema cardiovascular puede verse afectado, aumentando el riesgo de hipertensión, arritmias o enfermedades del corazón.
Además, la ansiedad suele acompañarse de hábitos poco saludables: dormir mal, comer de forma desequilibrada, moverse menos o recurrir al tabaco y al alcohol para aliviar el malestar. Estos comportamientos, sumados al estrés permanente, pueden influir en la salud cardiovascular de manera silenciosa. La buena noticia es que la ansiedad se puede reconocer, gestionar y prevenir. Cuidar la salud mental también es una forma directa de proteger el corazón.

¿Qué puedes hacer hoy?
- Practica respiración lenta durante 3 minutos: inhala por la nariz contando hasta 4 y exhala por la boca contando hasta 6.
- Reduce el consumo de cafeína si notas nerviosismo o palpitaciones.
- Muévete al menos 10 minutos seguidos: caminar, subir escaleras o estirarte ya cuenta.
- Apaga las pantallas al menos 30 minutos antes de dormir para mejorar el descanso.
Claves para prevenir problemas cardiovasculares relacionados con la ansiedad
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Ansiedad: cuando la mente se acelera… y el corazón también. Fuente: envato Reconoce las señales tempranas: preocupación constante, tensión muscular, dificultad para concentrarte o sensación de “corazón acelerado” pueden ser signos de ansiedad persistente.
- Habla de salud mental en las revisiones médicas: comentar los niveles de estrés o ansiedad con profesionales sanitarios permite detectar riesgos antes de que aparezcan complicaciones físicas.
- Utiliza herramientas digitales: aplicaciones que registran el estado de ánimo o el estrés ayudan a identificar patrones y a intervenir de forma precoz.
- Busca entornos calmantes: pasar tiempo en espacios verdes, parques o zonas naturales puede reducir el estrés crónico y mejorar el bienestar general.
- Aprende estrategias psicológicas básicas: técnicas como la atención plena o el cuestionamiento de pensamientos negativos ayudan a regular la respuesta al estrés.
La ansiedad no es solo “estar nervioso”. Es una experiencia que afecta a todo el organismo. Cuando aprendemos a gestionarla, estamos protegiendo uno de nuestros órganos más importantes de nuestro cuerpo: el corazón.
*Artículo publicado en colaboración con Aitana García Ocaña y Zaira Solomando Blanco, estudiantes de la Universidad Rey Juan Carlos que están realizando un trabajo de fin de grado sobre el bienestar psicoemocional en la prevención cardiovascular.
Fotografía principal: envato.
*Queda terminantemente prohibido el uso o distribución sin previo consentimiento del texto o las imágenes propias de este artículo.
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