Alcorcón cerró julio con el precio de la vivienda en venta más alto de su historia: 3.463 euros por metro cuadrado, según los datos de Idealista, un 18,8% más que hace un año. Un piso medio del municipio, de unos 80 metros cuadrados, ronda hoy los 277.000 euros. Un mes después, en agosto, el alquiler alcanzó también su propio máximo histórico, con 15,1 euros por metro cuadrado.

Con esas cifras sobre la mesa, hay una pregunta que casi nadie se hace al firmar la hipoteca o el contrato de alquiler: ¿cuánto cuesta proteger de verdad esa inversión? Para entender esta desproporción entre lo que vale una vivienda y lo que se invierte en su seguridad, hemos hablado con Héctor Gómez hectorgomezcerrajeros.com, cerrajero con más de 15 años trabajando en Madrid y su zona sur, incluido Alcorcón.

Una vivienda de casi 300.000 euros, protegida por un bombillo de 15

Gómez pone la desproporción en números concretos: Nos gastamos trescientos mil euros en un piso y no invertimos cien en aumentar su seguridad cambiando la cerradura. El problema no es que en su día ese bombillo fuera de alta calidad. Es que hoy, con el paso del tiempo, ya no ofrece ninguna resistencia frente a técnicas de apertura que hace veinte años ni existían.

La seguridad de una cerradura no depende solo de lo que costó en su momento, sino de si sigue estando a la altura de las técnicas de acceso que existen ahora. Un bombín que en su día era una opción sólida puede haberse quedado obsoleto simplemente porque, con los años, se han popularizado métodos como el bumping o el impressioning, capaces de abrir cilindros que en su momento se consideraban suficientes. El parque de cerraduras de buena parte del municipio, señala Gómez, se ha quedado desactualizado frente a ese tipo de amenazas, aunque a simple vista siga funcionando con normalidad.

Por qué nadie hace esa cuenta

La pregunta que surge de forma natural es por qué, si el gasto es tan bajo en proporción, tan poca gente lo hace. La respuesta de Gómez apunta a un problema de percepción más que de coste: «La gente no relaciona el valor de su casa con la seguridad de su puerta. Piensa en la cerradura como un elemento funcional de apertura y cierre de la puerta, no como la parte más importante de la seguridad del hogar.»

Esa desconexión tiene consecuencias prácticas. Al no saber que su cerradura puede haberse quedado obsoleta frente a técnicas como las mencionadas, muchos propietarios ni siquiera se plantean revisarla. Sin esa información, no hay forma de calcular el riesgo real que se está asumiendo y, por tanto, tampoco de justificar la inversión para reducirlo.

El parque de cerraduras obsoleto

Mientras el metro cuadrado en Alcorcón se ha encarecido casi un 19% en un año, el nivel de seguridad de buena parte de las cerraduras del municipio se ha mantenido exactamente igual que hace una década, o más. «El precio de la vivienda sube constantemente, pero la cerradura que protege esa propiedad puede llevar ahí desde que se construyó el edificio», señala Gómez.

Esa brecha se amplía precisamente porque el precio de la vivienda ha subido en mayor medida en las zonas con parque más antiguo, no solo en la obra nueva. Cuanto mayor es la inversión que alguien hace en un piso de segunda mano, más probable es que esa inversión conviva con una cerradura que nunca ha sido revisada.

Qué recomienda un cerrajero antes de dar por cerrada la mudanza

La recomendación de Gómez es hacer explícita esa cuenta que normalmente no se hace: valorar la cerradura en proporción al valor de lo que hay detrás de la puerta, no como un gasto aislado. Revisar el cilindro nada más entrar a vivir cuesta poco tiempo y poco dinero, y evita depender de una pieza que instaló alguien hace veinte años sin pensar en si sería suficiente hoy.

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