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Nueva tribuna mensual sobre el inexorable paso del tiempo y los cambios que trae consigo. De Alcorcón al cielo: los años nuevos
* Texto adaptado del vigesimocuarto número del periódico impreso de alcorconhoy.com, correspondiente a febrero de 2025. Para leer el periódico completo, puedes hacerlo haciendo clic aquí.
La presente es la primera columna que un servidor escribe para este periódico con un año más en el contador. Aunque no es que quien esto firma lo note especialmente en nada a primera vista: la vida sigue igual que con un dígito menos y, además, uno está escribiendo estas líneas desde su lugar seguro, Southampton, la otra gran ciudad de su corazón y en la que, si lo recuerdan, ya estuvo por estas fechas hace justamente un año. Y también dos.
Pero ese cambio sí es muy real si se mira con perspectiva. La vida pasa y no perdona, ya saben. Por poner un ejemplo: si quien les habla echase la vista hacia atrás un año, se daría cuenta de que su realidad se ha alterado bastante en este tiempo… a pesar de que vuelve a estar en Southampton. 365 días dan para mucho. Para ver a gente sumarse a tu vida. Y, a otros abandonarla. Para cambiar de trabajo. De casa. De objetivos. De ciudad. Incluso de país. Para celebrar con tu gente la alegría. Y (todavía más) acompañarles en la tristeza. Para tomar decisiones importantes. Buenas y malas. Algunas, por iniciativa propia. Otras, de manera forzosa. Comprarse un coche. O una moto. Decidir qué estudiar. Casarse. Divorciarse. Tener un hijo. Y es ahí donde se nota realmente ese número más: en esos doce meses. En el medio-largo plazo.
Hace unas semanas, una plataforma española de éxito estrenó una nueva serie de televisión, ‘Los años nuevos’, que sigue a una pareja durante una década. Aunque lo llamativo es que lo hace solo en el día de Nochevieja. Cada episodio es un 31 de diciembre distinto, por lo que cada uno de ellos muestra cómo están los protagonistas -interpretados de forma magistral por Iria del Río y Francesco Carril- un año después del capítulo anterior; y cuánto han cambiado sus vidas (y las de sus familias y amigos) en ese tiempo.
Y es alucinante, si lo piensan, las vueltas que puede dar la realidad de uno en cuestión de un año. Tanto para bien, como para mal. Eso es lo que más atrapa de la serie (muy recomendable, por cierto): que es tan real como la vida misma. Y que enseña que el tiempo siempre pasa, decida uno sacarle más o menos provecho. Porque el reloj nunca para.
La hermana de un servidor a menudo dice que, si uno hace cosas buenas en su día a día, la vida se las devuelve. Y en ocasiones así es. Miren ese vecino de Alcorcón, que se encontró un sobre con 1.000 euros en efectivo hace dos años y lo llevó al Centro Unificado de Seguridad, por si su propietario lo reclamaba. Pero nadie lo ha hecho, por lo que este buen señor se ha convertido en su legítimo dueño. Causa y efecto: haces el bien; te ocurren cosas buenas.
Claro, que a menudo también sucede lo contrario. Muchas veces tienen más quienes menos lo merecen, como reflexiona el rapero Nach Scratch en su éxito ‘Basado en hechos reales’, tema que acaba de cumplir 25 años (cómo pasa el tiempo, ya ven). Y las peores cosas, por desgracia, le suceden con frecuencia a las mejores personas. Es por ello que un servidor quiere dedicarle esta columna a dos grandes amigos, Gemma y David, a quiénes se les lleva un tiempo torciendo la suerte. Pero ahí siguen siempre, en la pelea. Y sin dejar nunca sonreír, sea cual sea la adversidad. Lo que tiene un valor incalculable.
*Queda terminantemente prohibido el uso o distribución sin previo consentimiento del texto o las imágenes propias de este artículo.
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