Nueva entrega sobre un tema muy importante para el ser humano en todo momento. Alcorcón sano: Formas de trabajar la fuerza

Hay muchas maneras de desarrollar la musculatura trabajando la fuerza, y no digo tonificar, porque es un término absurdo.

Entrenar tus músculos los hace más grandes, fuertes y resistentes. Y punto. Eso no significa que te vayas a poner enorme, ni que te acabes pareciendo a un tío , como es el miedo de muchas mujeres (olvidaros, eso es imposible entrenando de forma natural, por lo que no tengáis miedo a los hierros. Más bien al contrario, reafirma el pecho, los glúteos, mejora el aspecto de la piel…). De ser así, si fuera tan fácil ganar masa muscular y marcar, nadie recurriría a los anabolizantes. Sin embargo, hay más chavales que nunca metiéndose de todo para acelerar el proceso, algo que les envejece prematuramente, que los destroza por dentro y que acabará con su vida muy probablemente en pocos años. Hago un llamamiento a las autoridades competentes para que tomen cartas en el asunto.

Paso a explicar varías de las formas más conocidas que existen para trabajar la fuerza, y debo dejar claro que, en todas ellas, es importante una buena técnica y la planificación de los entrenamientos, para así evitar lesiones y desequilibrios entre grupos musculares, los cuales también pueden desembocar en dichas lesiones.

Calistenia

Utiliza el propio peso corporal como resistencia y, al margen de las acrobacias que están en el imaginario colectivo, las dominadas, sentadillas y flexiones de toda la vida son ejercicios de calistenia.

La ventaja de la calistenia, es que al usar el propio peso, es fácil de practicar casi en cualquier sitio a nivel básico. Para niveles más avanzados, tenemos la suerte de que el Ayuntamiento instalara hace tiempo algunos parques de calistenia en el municipio.

La limitación de la calistenia se haya en la cantidad de masa muscular que se puede desarrollar. Llega un momento en que, para seguir avanzando, podría hacerse necesario utilizar lastres para la realización de los ejercicios o accesorios como los TRX (básicamente correas que se fijan a un punto de anclaje, pero a diferencia de las bandas elásticas, que generan su propia resistencia, el TRX usa el propio peso corporal).

Gimnasio común. Pesas

Lo más común como objetivo para cada nuevo año es prometernos a nosotros mismos el empezar a ir al gimnasio. Y allá que vamos, a lo loco, sin tener ni idea.

La señora María, con cincuenta años, se pone su chándal y entra con miedo en el templo de culto al cuerpo que ha elegido. ¿Qué se encuentra? Para empezar, mucha gente es como ella, tienen cuerpos normales, pero le llama la atención que casi ninguna mujer lleva chándal, sino mallas superajustadas de colores llamativos que marcan todo. Máquinas que parecen requerir de un estudio previo sobre su funcionamiento, mancuernas, barras… y la zona cardio.

Bien, esa zona es, a mi entender, la zona que menos se debería usar en el gimnasio (muy útil en días de lluvia), pero en la que acaba María, porque quitando varias máquinas extrañas con bastones, peldaños y otros componentes raros, sí reconoce el uso de la cinta de andar y de la bici, que con algo de ayuda para activarlas, puede utilizarlas.

Total, que acaba pagando cincuenta euros al mes por hacer algo que sería mucho más sano de realizar al aire libre, recibiendo los beneficios del sol y de la naturaleza.

Amigos, igual que antes de conducir debemos aprender a hacerlo, antes de entrenar ocurre lo mismo. Hoy en día podemos formarnos a través de internet o contratando un entrenador personal, pero requiere una inversión en tiempo de aprendizaje, de dinero o de ambos. Claro, si no te quieres lesionar pero sí lograr los objetivos que te marcaste por los motivos que tuvieses para apuntarte.

Lo sé por experiencia personal. Mis primeros años entrenando tuve un sinfín de lesiones por mi ignorancia.

Opté por ser autodidacta y, a día de hoy, puedo decir que no me hago nunca daño al entrenar, quitando el propio y buscado por la sobrecarga progresiva de los entrenamientos, que es un daño controlado, esperado y necesario si quieres ir aumentando de nivel. Si no tienes como objetivo mejorar mucho, seguirá siendo indispensable que a corto plazo sí aumentes las cargas para no estancarte en los pesos que manejabas el primer día, que para algo empezaste a hacer pesas.

Kettlebell

Si no tienes dinero para pagar el gimnasio ni dinero y espacio en casa para montártelo tú, existe una opción muy asequible: entrenar con kettlebells o también llamadas pesas rusas. Una kettlebell es simplemente una pesa con un asa. Hay infinidad de libros y vídeos sobre cómo utilizarlas, te será fácil aprender y eres disciplinado y constante.

Durante la pandemia, cuando no podía ir al gimnasio, compré mi primera kettlebell: Vengadora. Veinticuatro kilos de hierro fundido que me ayudaron a mantener la forma física todo lo posible durante el confinamiento.

Quien se viese en la misma necesidad, recordará cómo se especuló con este tipo de material. Una vergüenza.

Pero sí os digo que es una magnífica inversión y que te durará toda la vida. Ventajas de las pesas rusas: precio, durabilidad, poco espacio necesario para su almacenaje y portabilidad (en coche o carrito) a cualquier parque si quieres entrenar fuera de casa.

Para avanzar, deberás adquirir otras de mayor peso, pero no es algo necesario a corto plazo y depende de tus objetivos.

Bandas elásticas

De los métodos de entrenamiento expuestos, es el más seguro para quien nunca haya entrenado. Requiere de autoaprendizaje al igual que las pesas rusas, pero son baratas y hay kits de buena calidad para principiantes por veinte o treinta euros. No ocupan prácticamente espacio, puedes entrenar en casa y son excepcionalmente portables si te las quieres llevar de vacaciones o a un parque.

Dejar claro que, con el uso, van perdiendo tensión y hay que cambiarlas, pero es un gasto más que asumible y no frecuente.

Conclusión

Espero, querido lector, que te haya picado la curiosidad y que te animes a empezar a invertir en tu propia salud. Como ves, no tienes excusa para no hacerlo, porque puedes entrenar sin tener que gastar ni un céntimo. Te animo a compartir tu experiencia si ya has empezado y los beneficios que estás observando.

Enhorabuena a los médicos que han actualizado sus conocimientos y han empezado a recetar ejercicios de fuerza. Lo siguiente es que metan en la receta electrónica (siempre que sea apropiado) la cuota del gimnasio en lugar de tantos medicamentos (saldría más barato).

Tome nota, señora Ayuso. Que los bares darán alegría y están fenomenal, pero la salud depende de nuestra sanidad pública, donde terminan muchos pacientes de la privada cuando sus enfermedades dejan de compensar a sus seguros privados.

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Alcorcón sano: Formas de trabajar la fuerza
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