Nueva columna semanal sobre un elemento actual que causa molestias y una anécdota. Alcorcón: frutos patinetes
Lo que debía ser un invento que apoyaría otras medidas contra el cambio climático debido a su eficiencia energética y escasa contaminación, se ha convertido en una pesadilla para coches y peatones. ¿Por qué? Porque no se controla su uso (dejar claro que hay una minoría que sí va bien). Pueden verse multitud de chavales circulando indistintamente por calzadas y aceras, saltando de una a otra a voluntad sin previo aviso, he visto tres críos en un mismo patinete y a un padre llevando a su hija al cole también en el mismo patinete. Sin casco, sin luces, sin seguro y en muchas ocasiones hasta vestidos de negro. En resumen: se van jugando la vida y jugando con las de los demás.
¿Alguien sabe de alguno al que le hayan multado por circular así? ¿Por qué no se hace?
Pues os voy a contar una historia real que le sucedió a una amiga mía: sucedió el pasado veinticinco de septiembre de 2025. su padre, de setenta y siete años volvía a su casa después de echar con ilusión la lotería y, mientras cruzaba por un paso de cebra, fue arrollado por un patinete eléctrico que se saltó el semáforo.
El hombre quedó tendido en el asfalto sangrando por la cabeza.
Una buena samaritana, internista del Hospital Fundación Alcorcón, le auxilió colocándolo en decúbito lateral, informando a la policía del estado de la víctima y presionando la herida para intentar cortar la hemorragia o, al menos, ganar tiempo hasta que llegara la ambulancia. Gracias a esta gran mujer por su gran corazón, valentía y responsabilidad (más tarde testificó). Es un ejemplo de altruismo, de servicio a los demás y el motivo por el que aún no haya perdido del todo la fe en la especie humana: que aún exista gente así. Y gracias a todas las personas que impidieron que escapara el causante del atropello, porque sin su ayuda, habría escapado.
El marido fue el primero de la familia en enterarse de lo ocurrido al volver a casa y encontrarse una multitud alrededor de dos personas tendidas en el suelo. Llamó a la ambulancia y a su familia.
Llegaron el hijo, la hija del herido (esta relevó a la buena mujer para seguir haciendo presión en la herida) y uno de sus hijos.
El hijo de la víctima comenzó a hacer fotos de la escena y el culpable, por lo que la policía le reprendió. Pero defendieron su derecho a reunir las pruebas fotográficas necesarias por si pudiesen ser de utilidad más adelante.
Pasados veintiocho minutos de espera agónica, llegó una UVI móvil que procedió a intentar estabilizar a la víctima, mientras la policía protegía la zona ante la curiosa mirada de muchos transeúntes y mantenía apartado y vigilado a unos pocos metros al causante de la tragedia: un menor de edad acompañado de varios amigos con los que estaba echando carreras por la calzada según los testigos. Para entonces ya había llegado el padre del chaval.
Creo que, tanto nativos como inmigrantes (estos últimos tienen que respetar y adaptarse a nuestra forma de vida y normas), deben cumplir la ley y responsabilizarse de sus actos.
¿Qué dice la ley?
El BOE-A-2023-14347 regula derechos, protección y sanciones administrativas relativas a la infancia en la Comunidad de Madrid, e incluye medidas para menores en conflicto con la ley, especialmente aquellos menores de 14 años, con respuestas educativas y protectoras.
La LECrim (Ley de Enjuiciamiento Criminal) en España, complementada por la Ley Orgánica 5/2000 (Ley del Menor), establece un sistema de responsabilidad penal para menores de 14 a 18 años, con medidas educativas y reeducativas, no penas punitivas como en adultos; menores de 14 son inimputables, y para mayores de 18 se aplica el Código Penal ordinario, buscando siempre el interés superior del menor.
¿Entonces, no pasará nada?
Conforme al artículo 1903 del Código Civil:
《Responden civilmente los padres o tutores por los daños causados por sus hijos menores, aunque no tengan culpa directa⟫.
Es una responsabilidad objetiva por el simple hecho de ser padres.
A priori, la cosa pinta que no habrá consecuencias para el menor, el cual salió ileso del impacto, y está por ver si las habrá para el padre, que no tiene seguros ni recursos económicos (aunque sí los tuvo para comprar un patín).
Tenemos por un lado a un progenitor que desconoce la ley y/o la ignora, que permite y facilita que su niño vaya haciendo el loco por las calles, y que está por ver si pagará de algún modo su negligencia (tendrá que lucharlo en los tribunales la familia de la víctima). Por otro lado, a un menor criado sin límites del que la sociedad espera que llegue a ser un ciudadano productivo que siga haciendo funcionar el país y que nos pague las pensiones a los más mayores.
¿Cómo creéis que será su futuro?
Dan igual todas las ayudas y que se escolarice a todos los niños si la educación, que debe comenzar en el hogar, no es la adecuada, si no se enseña el respeto a los demás y a la Ley y si no se da ejemplo a los hijos.
En resumen: un niño atropella a un hombre mayor que cruzaba de forma correcta por un paso de cebra y se va de rositas.
El Viacrucis de la familia del afectado
Una vez estabilizada la víctima, pero en estado muy grave, procedieron a llevarla al Doce de Octubre, por no estar preparado nuestro hospital para ese tipo de atención. La hija, el hermano y la esposa fueron detrás gracias a un vecino que se ofreció a llevarlos.
Al llegar, solo permitieron que entrara un acompañante y el neurólogo le realizó un TAC. El paciente tenía un traumatismo craneoencefálico con una hemorragia subaracnoidea en los surcos parietales superiores bilaterales y hemorragia intraventricular en atrio y asta en occipital derecho. Estaba despierto, desorientado, con amnesia de episodio y en estado crítico.
Le subieron a la UCI y allí permaneció durante veinticuatro horas acompañado de su hija que se encargó de evitar que se durmiera.
La familia tuvo que escuchar aterrada de boca del médico que era muy probable que el hombre no sobreviviera. ¿Os imagináis lo que debe ser pasar por algo así?
Al continuar la hemorragia en el cerebro, le dejaron otras veinticuatro horas más en la UCI antes de ser llevado a planta de neurocirugía.
Las ropas, las gafas rotas, la bandolera de la víctima… quedaron tiradas en la calzada, Esmasa limpió la escena y ahora la familia deberá iniciar un proceso legal para evitar tener que pagar la atención médica recibida (entre 20.000 y 30.000€), dado que la Seguridad Social no cubre los gastos derivados por un accidente, sino que son los seguros, los que no tiene el padre del niño.
Además, el pobre abuelo, que estuvo apunto de morir por culpa de una carrera de patinetes, aún se está recuperando y rezando para que le queden las menos secuelas posibles.
Así que, queridos lectores, si algún día os veis en una situación parecida, por favor: ayudad en la medida de lo que estéis capacitados, porque un día os podría pasar a vosotros, o a un hijo o a vuestra madre, y agradeceréis enormemente toda ayuda que os brinden en una situación tan angustiante.
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