Nueva columna semanal sobre un tema que afecta a toda la sociedad y también a la clase política. La ventana de Alcorcón: Seguridad
Llevamos un año en nuestro municipio que no dejan de salir noticias sobre reyertas, robos, incendios, accidentes… Nadie nos explica qué está ocurriendo, qué ha cambiado para que el municipio más seguro del sur de Madrid, ya no lo sea. Es evidente que en la pobreza suele hallarse el origen de la delincuencia, y no nos engañemos, con los salarios estancados, la inflación alta, la inmigración ilegal y el precio de la vivienda por las nubes, cada vez somos más pobres.
Tema aparte son el buenismo imperante y la ocultación del perfil común de los delincuentes para no despertar suspicacias en la población, metiendo en el mismo saco a todo el mundo.
No quiero entrar en política porque entiendo que en una sociedad avanzada, deberían existir pactos entre los partidos, para proteger por ejemplo la sanidad, la educación, la seguridad y el acceso a la vivienda. Son preocupaciones y derechos de todos los ciudadanos y no deberían utilizarse con fines de rédito político.
Volviendo al tema que nos ocupa, me gustaría saber qué nos ha llevado a la situación actual, si ha sido la falta de mano dura porque no dejan actuar a nuestros agentes cumplir con su función, si les faltan recursos para hacerlo o el desconocimiento por parte de los políticos de cuál es la situación en nuestras calles, dado que en los mundos de Yupi que vivirán algunos, al estar protegidos de los peligros que debemos afrontar el resto de los vecinos, en su realidad, la seguridad no es un problema.
En esta columna abro dos interrogantes:
¿Qué ha pasado (saberlo es necesario para evitar que vuelva a suceder) y qué se va a hacer?
Y la otra, no menos importante aunque se salga del tema principal:
¿Cuándo se va a solucionar el problema del aparcamiento?
Hace poco me han puesto una multa por dejar el coche dormir con dos ruedas subidas a un pequeño bulevar, pero sin interrumpir el paso de peatones ni de vehículos. No podemos meter nuestros coches en un bolsillo y subirlos a nuestras casas, y la solución no es privarnos de nuestra libertad a tener y movernos en coche, sino construir aparcamientos públicos, ya sean subterráneos o elevados. Es como si nos dijeran: no comas y así no tendrás que ir al baño. Si tenemos libertad de movimiento, eso incluye solucionar esta problemática que todo el mundo ha normalizado y no es normal. En un mundo donde lo más cerca que trabajas es a una hora, donde ya no hay tantos comercios a pie de calle, donde hay transporte público con horarios y estaciones limitadas que triplican la duración de un trayecto en coche, es totalmente necesario que se vuelva a hablar de esto.
Menos recaudar y más hacer buen uso de nuestros impuestos, porque pagamos más que nunca y recibimos menos de lo que recibían generaciones pasadas.
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