El centro se ha convertido en referencia. Atlit Performance: una “fábrica de deportistas” con sello de élite en Alcorcón
En el mundo del deporte, la diferencia entre el éxito y el estancamiento suele residir en esos detalles que no se ven a simple vista. Bajo esta premisa nace Atlit Performance, un lugar donde el concepto tradicional de gimnasio desaparece para convertirse en un centro de alto rendimiento. Su fundadora, Lucía Iglesias, tras formarse en Estados Unidos, ha traído a Alcorcón una metodología que prioriza la especificidad absoluta; una auténtica fábrica de deportistas de élite.
Un espacio exclusivo para la competición

La filosofía de ATLIT Performance es clara: para ser un atleta, hay que entrenar como tal. ” Mi idea de negocio es disruptiva porque le ofrecemos al atleta algo que en España tienen muy pocos o casi nadie, un ecosistema real de trabajo. Cerrando las puertas a un trabajo genérico y diseñado al azar. Le aportamos un ecosistema que se adapte a su contexto actual. Un sistema creado para que pueda traspasar sus limites cuidándose lo máximo posible. La falta de un ecosistema con coherencia, adaptación, evaluación e individualización, termina a diario con la carrera de miles de deportistas, por eso en ATLIT performance queremos otro rumbo”, explica Lucía.
Esta exclusividad permite que el asesoramiento sea integral, abarcando desde la preparación física pura hasta la readaptación de lesiones. Logrando evitar que un deportista quede parado sin rumbo en el caso de una lesión, sino que su forma física siga creciendo para estar siempre rindiendo al 100% “No me limito a decir qué ejercicio hacer; acompaño al deportista en su recuperación y seguimiento diario, asegurándome de que su vuelta sea más fuerte que antes de la lesión, y evitando que haya lesiones prevenibles“, añade.
El método: evaluar, corregir y transofrmar las debilidades en fortalezas
El proceso en ATLIT Performance no deja nada al azar y se divide en tres fases críticas que Lucía detalla con precisión. La primera tiene que ver con una evaluación profunda. “Antes de empezar, estudiamos cómo trabaja el cuerpo y cómo está formado, con sus fortalezas y sus debilidades. Analizamos la capacidad, la biomecánica, la postura, el salto, la carrera… Analizamos el contexto de cada deportista a fondo. Por ejemplo, si eres futbolista, evaluamos incluso tu posición en el campo. No tiene sentido que un central y un extremo entrenen igual; sus necesidades en el terreno de juego cambian o varían bastante“, señala.
Después entra en juego la corrección que se basa en eliminar los puntos débiles de cada deportista, ayudando a reducir la probabilidad de lesión o de estancamiento durante la temporada. Garantizando un progreso constante y mejora del rendimiento, lo que hacemos mediante un modelo que combina revisiones presenciales—lo que cada uno pueda— con un seguimiento diario y pautado en base a las cargas de la competición “Este formato híbrido nos permite monitorizar la recuperación tras la competición y acompañar al deportista todos los días durante el periodo competitivo. La competición no es lineal, y por eso las cargas de entrenamiento y recuperación se deben gestionar a diario durante toda la semana”, afirma Lucía.
La última fase es la transformación; donde el análisis se convierte en resultados. Las debilidades detectadas en la primera fase se transforman en fortalezas motoras que luego marcan la diferencia. Es decir, durante esta fase trabajamos constantemente en mejorar y potenciar el rendimiento deportivo, transformando a los deportistas en auténticos atletas.

El desarrollo de un deportista empieza desde casa.
Uno de los pilares de ATLIT Performance es el trabajo con chavales jóvenes que sueñan con dedicarse profesionalmente al deporte. Por ello, Lucía hace un llamamiento directo a la concienciación de los padres: “Muchos padres invierten grandes sumas en cuotas de clubes y en gasolina cada semana. Lo que les planteamos es: ¿por qué no darles la oportunidad real de ser profesionales invirtiendo en su motor físico?”.
Para ella, el entrenamiento especializado no es un obstáculo para los estudios, sino un potenciador. “Trabajamos la parte mental para que el chico crea en su proceso. Un deportista que se siente capaz y fuerte es un joven más feliz, lo que se traduce en una mayor capacidad de concentración y éxito en su vida académica. Hay tiempo para todo si el trabajo está bien estructurado”, subraya. En definitiva, ATLIT Performance no es solo un lugar de entrenamiento; es una fábrica donde el talento de Alcorcón se transforma en rendimiento profesional.
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